Niebla

Siempre quiso conocer Escocia y por fin estaba allí, pisando esa tierra de verdes y castillos; de lluvias y neblinas; de pintas y tartanes… Un lugar de leyenda, quizás demasiado explotado por el mundo de la novelesca romántica, aunque en su caso, le tentaba mucho más ver a un monstruo en un lago que a un caballero con kilt.

Había estado ahorrando cinco años para poder permitirse ese viaje y en las escasas horas que llevaba allí, comprobaba satisfecha que valía la pena haber pasado los veranos entre chapuzón y serie de Netflix, en lugar de viajando a la provincia de la esquina. Eso se llamaba pensar en grande, un poco de represión para poder permitirse la realización de un sueño algo caro.

Recordaba el precioso libro que siendo niña le regaló su abuela, en el que se relataba la historia de un castillo escocés, encantado por una dama de blanco, que se aparecía por las noches. Seguramente sentó las bases de su encandilamiento con aquella tierra singular.

Como no podía ser de otra manera se programó una lista de lugares que visitar durante su estancia. La primera gran excursión fue al Castillo de Urquhart, muy especial por su ubicación junto al lago Ness. Aunque no salió a saludarle el monstruo que la leyenda situaba en sus oscuras aguas, pudo sentir algún que otro escalofrío al explorar la Torre de Grant y su tenebrosa mazmorra…

Si hubiera tenido dotes para la escritura se habría sentido del todo inspirada, para un relato dramático, en un sitio como aquel: histórico pero oscuro y claustrofóbico, donde tantas vidas humanas habían padecido desgracias, dejando su rastro de su dolor.

Tal vez por eso, aunque le fascinaban las edificaciones medievales como si fuera una observadora imaginaria de la gente que en otro tiempo circulaba por esos lares, se dio cuenta que se sentía algo cargada, con el ánimo raramente pesado. Acabó apresurándose a salir al exterior para sentir el aire fresco en el rostro, animada por el verde de la hierba y el agua del lago al fondo. La naturaleza siempre daba un respiro, así que aliviada fue a por su coche alquilado para irse en otra dirección, decidida a comer algo y soltar esa sobrecarga de energía extraña que sentía compañera.

Al día siguiente se planteó un cambio en su recorrido, poniendo espacio temporal entre castillos. Iba a visitar el Jardín Botánico de Edimburgo, que además no le requeriría grandes desplazamientos. Más verde, más colores y olores de la naturaleza, para sentirse mejor consigo misma y olvidarse de mazmorras oscuras. Al llegar cogió uno de los numerosos panfletos informativos del lugar, que según rezaba estaba considerado de los mejores Jardines Botánicos del mundo. Además, como estaba a corta distancia del bullicioso centro de la ciudad, a la salida podría ver mercadillos y visitar algún Pub.

La entrada le costó casi siete libras. Poco, teniendo en cuenta lo impresionada que se sintió desde que traspasó la entrada. Aquel Jardín de más de trescientos años de antigüedad no sólo era grande y vistoso, era elegante, armonioso, y con un invernadero espléndido en el que diferentes zonas climáticas, permitían visitar desde ambientes tropicales a un árido desierto.

  • Si en la mazmorra todo era frío y lúgubre, allí desde el principio se había sentido embriagada.

Había un relativo silencio a pesar del bullicio de visitantes. En cierto momento, cuando paseaba por la zona de árboles gigantes en lo que se denominaba el jardín arbolado, una especie de neblina comenzó a densificarse a su alrededor, haciendo que perdiese de vista las copas de aquellos ejemplares imponentes. Sólo vislumbraba los troncos más cercanos, a los que se asía, caminando lentamente para obtener seguridad.

De repente fue consciente de su soledad. Los turistas que cinco minutos antes caminaban junto a ella, se habían esfumado de su vista.

El mismo miedo que pudo percibir en la mazmorra la sobrecogió, haciendo que unas gotas perladas de sudor resbalasen por su frente. El corazón palpitaba rápido, su mente se hacía preguntas a toda velocidad.

¿Qué estaba pasando? ¿Cómo podía haberse formado esa niebla espesa en un minuto? ¿Por qué no veía a la gente que estaba a su alrededor?

Flashes de escenas inéditas en su memoria la sobresaltaron. Se veía corriendo por un bosque con la dificultad de la niebla camuflando el camino. Escuchaba gritos tras ella. Alguien la perseguía. Cayó al tropezar con alguna roca y se lastimó las rodillas. Sintió unos brazos zarandearla, y una voz que le gritaba sin ninguna misericordia, tratándola como a una delincuente.

Con los ojos bien abiertos, miraba a su alrededor, buscando respuestas a todo aquello. Seguía sintiendo la humedad en el aire a causa de la niebla que la envolvía y los troncos erguidos que la observaban. Los fogonazos volvían de nuevo, lanzando imágenes a su retina como unas vívidas diapositivas. Pudo casi más sentir que ver cómo alguien la lanzaba al interior de una oscura y fría mazmorra del Castillo de Urquhart… Después, se desmayó.

La despertaron unos golpes en las mejillas; voces que la llamaban amables; un poco de agua fresca en sus labios… y abrir los ojos, no sin miedo, pudo contemplar una escena tan normal como tranquilizadora. Unos cuantos turistas la rodeaban preocupados, preguntándole si se encontraba bien. La habían visto caer frente a sus ojos y habían corrido a ayudarle.

Ella giró la cabeza de derecha a izquierda para comprobar lo que ya sabía. Allí no había niebla. El sol brillaba generoso. La gente seguía tomando fotografías, salvo las cinco o seis personas que amablemente la estaban ayudando.

No entendía nada, salvo una cosa, la singularidad de Escocia siempre parecía tener sorpresas reservadas.

Si te ha gustado, puedes seguir los Post enlazados: Tras la NieblaMadreUna puerta al PasadoSin miedo al pasado. CLICA en los enlaces para leerlos.

10 comentarios en «Niebla»

  1. Por un momento me he sentido la protagonista de tu relato, viendo todo lo que describes a través de sus ojos. Tu narración me ha encantado. Y como siempre te digo: continuará????

    1. Muchas gracias! Pues está claro que los post han de ser breves pero quizá alguno de estos mini-relatos algún día cobre vida en el desarrollo de un libro. Nunca se sabe…

      1. Un buen relato corto.. que se hace corto y que te deja con ganas de seguir acompañando la soledad “intensa” de la prota en su viaje. Me ha gustado mucho… continuará..?

  2. Querida Elena… Hace 6 años disfrute de un fantástico viaje a Escocia… Me has brindado de nuevo ese placer… Es una zona mágica, acompañada de grandes personajes y maravillosos paisajes… No nos dejes con ganas… Continua el relato!!

        1. Hay momentos de niebla intensa pero si lo piensas, como en el relato, también hay gente que si te caes estará cerca para ayudar a recomponerte… Y el sol vuelve a salir.

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