¿Mosca o abeja?

Larguísimo confinamiento. Y lo que nos queda.

Creo que somos muchos los que sentimos como si el tiempo se hubiera detenido de tan despacio que camina..

También somos legión los que nunca habíamos estado tanto a solas con nosotros mismos, porque aunque sea estando en familia, hay más momentos de introspección que en un estado de normalidad. Quizás la sensación resulte algo abrumadora, porque vivíamos instalados en el correr, el acompañar, el trabajar, y lo que fuera que fuese que hacíamos hace no tanto, aunque parezcan ser siglos. Teníamos tantas ocupaciones, siempre contrarreloj, que no había espacio para plantearse demasiadas preguntas. Salvo los afortunados que tenían superado el autoconocimiento, para el resto cada día supone una nueva mirada al espejo y no para peinarnos.

Os escribí no hace mucho contando que, si mantenemos la salud que es lo más importante, ésta puede ser una situación adecuada para un Reset vital, pero más allá de los buenos propósitos que siempre los hay, las continúas prórrogas parecen decirnos «tranquilo, mañana te pones a esto o lo otro que tuvieras planeado, ¡será por tiempo!»

Mala consejera la pereza, porque si caes en sus garras entras en un letargo del que cuesta salir.

Muchos días me he sentido así. Como si fuera una mosca revoloteando por la casa, posándome en los diferentes espacios de mi hogar pero sin decidirme a empezar tareas que tenía planeadas, incapaz de concentrarme, desmotivada, y desesperándome un poco porque el esperado reinicio aún queda lejano. Y cuando no mosca, caracol, igualito al de la foto que le resulta tan difícil cruzar al otro lado, por lento y por complicado, cómo lo es pasar de la libertad al encierro sin perspectivas a corto plazo de regresar al estado anterior.

No sé en qué momento fui consciente de comportarme cual molesto díptero, pero sí de cuando decidí emular a una abeja. Mi irregular ejercicio empezó a cambiar por regulares caminatas por la casa. Mi olvidado blog recibió un poco de aire fresco al dedicar algunas horas a renovar su formato (que por cierto, espero que os guste). He buscado cursos gratuitos de temas que me interesan. Y he decidido planificarme el tiempo con el mismo interés con el que trabajaba unas semanas atrás… Vale, que esto no equivale a fichar ni a agobiarse. Es sólo un poco de organización dentro del caos.

  • Los tiempos cuando no hay reloj ni prisa los marca uno mismo, pero en el mundo confinado de los tic-tacs a cámara lenta, si encontramos lo que nos aporte beneficios mentales o físicos, mejor que mejor.

Internet nos abre una puerta inmensa para aprendizajes, meditaciones, podcasts, lecturas, conversaciones con amigos o familiares… Tenemos suerte de contar con esta herramienta que nos da una llave a mundos alternativos, pero que tampoco sea lo único. En el plano real hay también tareas posibles si nos decidimos a encontrarlas

  • Así que para que el reloj nos haga el favor de ir un pelín más rápido no está de más darle una ayudita en forma de «más ocupación y menos contemplación».

A pesar de ser tan humano que esta crisis sanitaria nos traiga tristeza e incertidumbre, no podemos culpabilizarnos por buscar una actitud constructiva para sobrellevar el encierro.

Y llegará el día, cuando todo esto pase, que en lugar de pensar en moscas o abejas, me dedicaré más bien a recrearme en la belleza de las mariposas de un mundo sin confinar.

7 comentarios en «¿Mosca o abeja?»

  1. Querida Elena…Cuanta razón tienes!!! Has dado en el clavo….Disponemos de tiempo pero ahora, no sabemos cómo gestionarlo para disfrutar de él…Buena reflexión…

  2. Este confinamiento nos puede ayudar en reorganizar la vida, a lo mejor ha venido para hacernos ver lo que nos perdemos con tanto estrés al que estamos sometidos con el ritmo frenético que llevamos. Si de verdad nos ha servido, bienvenido sea.

¿Qué te ha parecido ? Comenta que te leo...