En la casa encantada

Quizás por las altas temperaturas se le habían secado las palabras, al igual que la hierba frente a su casa. También los pensamientos andaban aletargados, como si un repentino golpe de calor los hubiera deshidratado. No fluían las ideas, evaporadas. Decidió ir en busca de ayuda, llamando a la imaginación, siempre poderosa, a veces escondida.

«¿Dónde andas, amiga?. Ella sonrió. Se sabía importante. Orgullosa, empezó a susurrarle…

Eran muchas encargos, pero no había como tener tarea para desanquilosar el ingenio. Bastó tomarse un té bien frío en una estilosa taza british, para poner el mecanismo en funcionamiento.

**ABRIÓ BIEN LOS OJOS y se percató de lo bello. La hierba estaba seca pero se escuchaban las cigarras cantar, las que te cuentan que es verano y hay tiempo libre. Que los días son largos y las noches pueden ser locas, si se les deja. **BUSCÓ EN LOS RECUERDOS. Le dio un abrazo a su padre y bromeó con su hermano, siempre animado. Mientras, su madre preparaba uno de sus deliciosos guisos que compartirían en una mesa abarrotada y feliz. **SOÑÓ CON IMPOSIBLES. Convertirse en escritora. Tener un gran jardín. Viajar a lugares recónditos en los que imponentes construcciones hablarían de tiempos pasados y de un presente de descubrimiento. **FLUYÓ CON LA MAGIA, para dejarse llevar. Escribió sin más. Sin aspirar a crear enrevesados argumentos.

Daba igual la trama, porque la simplicidad también podía contener belleza.
La vida era búsqueda pero también contemplación.

Los sueños cargaban la batería de la ilusión para tener un motivo por el que levantarse cada día. La alegría se trabajaba forzando una sonrisa en los malos momentos, o sabiendo reírse de uno mismo cuando hacía falta. Las discusiones traían enseñanzas de nosotros mismos, porque nos sujetaban el espejo en el que mirar nuestros errores. Las dificultades eran obstáculos con los que agudizar la mente en pos de soluciones…

La vaporosa falda transmitía ligereza, y el estilo de la protagonista del cuento. A su lado, el tarro de las mariposas esperaba paciente su turno, para volver a ser abierto. De allí saldrían volando nuevas historias; personajes de ensueño y sus fantasmas; visiones y hechizos; diversión y miedo; magia y vida…

Como siempre, la ficción y la realidad iban de la mano, para que las gotas de felicidad fueran el rocío de la vida soñada, la que ya estaba ocurriendo.

Fotografías. Imagen 1 Khusen Rustamov – Imagen 2 y 3 Jill Welington – Imagen 4 y 7 Engin Akyurt – Imagen 5 Peter H – Imagen 6 Victoria Borodinova – A través de Pixabay.

¡Hasta el próximo Post!

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