El captador de ideas

Ocurre en ocasiones que las ideas o pensamientos se nos atascan, o nos enrocamos en una situación, y de repente una reflexión de alguien de nuestro entorno nos hace «desatascar» la mente, como si se tratase de uno de los cajones mágicos del relato el Mueble.

  • ¿Quién no ha ido a consultar a su madre, a un buen amigo, incluso a un profesional, cuando frente a una duda o problema, la claridad brilla por su ausencia?

Los buenos consejos, los de verdad, son los que se dan como si fueran para uno mismo, buscando lo mejor para el otro, con el deseo de que funcionen y que la vida vaya a mejor. Consejos sinceros, fruto de la mente, el corazón, la experiencia o puede que la sabiduría.

Esos consejos en forma de opinión, reflexión o sugerencia, pueden arrojarnos la luz que estamos buscando. El aprendizaje llega a través de las experiencias propias, pero las palabras de quienes nos acompañan pueden ser un revulsivo. No se trata de vivir según las pautas de nadie, sólo de permanecer receptivo para que el cajón de las decisiones funcione con fluidez. Y si fallamos, tampoco pasa nada, porque del error también se saca provecho.

Además, como la verdad absoluta no existe, no hay porque negarse a escuchar. Cuantas más opciones nos planteemos, mayores probabilidades de éxito tendremos frente a los que nos preocupa -o nos ocupa-. La mejor alternativa puede que sea una que precisamente no hayamos tenido en cuenta.

Para activar el simbólico «captador de ideas» escuchemos los consejos con interés. Incluso no esperemos a que nos los den: pidamos opinión sobre nuestras circunstancias, vistas desde fuera.

Como expliqué en Los días contados, escribir me ayudó a evadirme durante la enfermedad de mi hermano. Escritos que en algún momento compartí con mi círculo de confianza, sin intención de llegar más allá, pero empecé a recibir opiniones al respecto. Con el transcurrir del tiempo los consejos dejaron poso. «Autoedita. Escribe un blog. Preséntate a algún concurso. Manda un borrador», y mi «captador de ideas» comenzaba a absorber de aquí y allá, haciendo que abriese la perspectiva, que olvidase mi tendencia a limitarme.

Hace años trabajé en una agencia que publicaba una guía de ocio en un diario local. Disfruté haciéndolo porque no se trataba sólo de redactar, si no también de maquetar, por eso el blog comenzó a parecerme buena idea. Podría compartir emociones e invenciones. Definir un estilo. Elegir fotografías. Recibir comentarios de los lectores…

Ante la duda inicial de cómo enfocarlo, una buena amiga me recomendó «filosofar» porque según ella se me daba bien. Desde luego, no soy filósofa, psicóloga, coach, ni lo pretendo. Soy sólo una persona a la que le gusta hablar de lo divino y de lo humano desde su punto de vista; que observa para aprender… pero fue un buen consejo porque explicándome como me veía ella, entendí lo que podía ofrecer…

«Escribir sin dejar de escuchar. Imaginar sin dejar de vivir», para eso serviría mi blog.

Hay algo que me resulta curioso. No siento que haya salido del círculo, si no más bien que he sido capaz de ampliarlo. Gracias a vosotros voy descubriendo nuevos aspectos sobre mí: pierdo la vergüenza y me atrevo a soltar lo que se me pasa por la mente, como si estuviera en uno de esos «cafés con charla» con mi amiga Lina. Ella merece mención especial, como gran lectora y buena consejera que es.

Ahora sólo necesito una «mesa de mayor tamaño» para que quepa más gente alrededor.

Por todo ello no dudo en recomendaros que escuchéis a quienes son capaces de ver vuestras valías ocultas. A quienes os lanzan a una experiencia nueva o quizás os sujetan cuando vais de cabeza a un abismo. Abrir la mente os puede proyectar una nueva imagen de vosotros mismos y hacer que las buenas ideas fluyan.

Tampoco olvidemos que en un momento tan complicado como el actual, en el que nos vemos abocados a reinventarnos, los consejos y opiniones. nos ayudarán a ampliar la mira. A ver más allá.

Yo, por si acaso, dejo el «Captador de ideas» en ON por si recibo alguna perla que me ayude a gestar un nuevo proyecto.

¡Hasta el próximo Post!

9 comentarios en «El captador de ideas»

  1. Hubiese sido una pena no dar a conocer ese «don» todo estaba allí en esa cabecita tan brillante, sólo le faltaba un pequeño empujoncito 🙂

  2. Un gran acierto atreverte a dar este paso de escribir el blog, como te dice Lina hubiera sido una lástima que no dieras rienda suelta a tu imaginación y nos permitieras disfrutar con su lectura. TQM

  3. …y que se alineen las circunstancias para aprovechar la inercia de ese pequeño empujoncito, porque el talento le tienes

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