De flores y malas hierbas

Siempre me han apasionado las flores. Son la perfecta representación de la belleza: la que nos cuenta que no hay un único prototipo de hermosura, porque existe tras mil formas y colores diferentes.

Las hay sofisticadas y sencillas. Olorosas y discretas. Exuberantes y minúsculas. Duraderas y fugaces…. pero todas ellas conforman un mundo en el que, si te refugias, encuentras serenidad y alegría. Las flores también transmiten sus propios mensajes, con su significado entre el que las regala y las recibe; o para quien elige decorar con ellas su vida.

No tengo la suerte de tener un jardín que convertir en encantado -entre flores, fuentes y mariposas-, pero sí la fortuna de tener terraza. En ella es fácil perderme, pero lo es más aún encontrarme.

La cuestión es que llevo en ésta, mi casa, más de veinte años y aunque siempre he tenido plantas, casi parecían unas vecinas, con las que se coincide de vez en cuando, pero que no reciben excesiva atención.

Fue a raíz del confinamiento cuando recordé -porque lo tenía olvidado- que la naturaleza está más cerca de lo que pensamos, a nuestro alcance; que mirar en verde es una elección voluntaria y con premio asegurado.

Nunca había sido tan feliz cuidando mis plantas, a las que, CADA DÍA, dedico religiosamente un tiempo. En estos meses he hecho trasplantes, podas, abonados, también he comprado algunas nuevas de temporada…, y sobretodo, he eliminado concienzudamente las malas hierbas que invadían las jardineras.

De alguna forma me he percatado que esta afición, me está transformando por dentro. A más luce mi «baljardín»-palabro que engloba en lo que quiero convertirlo-, más serena está mi vida interior.

Es como si mis plantas y flores, fueran una extensión mía.

Estar pendiente de sus necesidades y ver como a posteriori, se ponen tan bonitas, me enseña que si hago lo propio conmigo, también sale a flote lo mejor de mí. Así que elimino lo que me sobra, mis malas hierbas (sean pensamientos negativos o emociones tóxicas), y florece mi ilusión y positivismo. ¡Es lo que tiene rodearse de belleza!.

Y un secreto a voces que circula por las redes, y que me tiene enamorada ha sido el descubrimiento de una web y un libro maravilloso: Floritismo. Sé que va a ayudarme mucho en este recorrido floral, que intuyo largo y fructífero,

Como veis en las fotos, desde su cubierta rezuma belleza, pero no menos su contenido, lleno de enseñanzas y armonía. Apetece leerlo y mirarlo, en estado contemplativo casi, porque está cuidado al detalle. No es sólo un manual para cuidar flores, si no que promueve un estilo de vida, precisamente el que yo busco actualmente…

Así que no dudo ni por un momento en recomendaros que pongáis flores en vuestra vida, que quitéis las malas hierbas, que dejéis que la naturaleza invada vuestro hogar, ya que esa elección será el camino para una vida más feliz. Como en mi relato de ficción «De flor en flor», ¿recordáis?

¡Hasta el próximo Post!
NOTA: Lo prometo, el siguiente, será una gota de ficción…

Fotografías: Imagen 1 Rebekka D – Imagen 2 Michael Schwarzenberger – Imagen 6 Jill Wellington – Imagen 10 Kranich17 – a través de Pixabay. Resto de imágenes, elenaconE.

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2 comentarios en «De flores y malas hierbas»

  1. Muy hermoso tu relato es bueno dedicarse a algo tan puro durante el encierro pero te aconsejo que también cultives frutos como fresas frambuesas moras que son pequeñas si podas constantemente la Mora jeje

    1. Sí, es algo que me apetece también, tener un pequeño huerto. De momento tengo un limonero, pero me apunto lo de los frutos rojos! Gracias.

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