Con los pies en el aire

Estos días tengo puesta la lupa sobre mi misma.

Estoy concentrada y dispersa. Alegre y decaída. Esperanzada y pasota. Resumiendo, lo que viene siendo bipolar, la una y la otra al mismo tiempo.

Ese ánimo cambiante debe ser fruto de la situación en la que estamos, preocupante y sin perspectiva de mejora radical.

Todos querríamos regresar a ese mes de febrero en el que veíamos tan lejos Wuhan o Italia, como si hablásemos de Saturno o Plutón. Pero no, somos globales y por tanto lo que ocurre en la otra punta del planeta, acaba llegándonos con la facilidad con que se coge un avión.

Ahora todo está en el aire.

Me lo replanteo todo, o casi, dudando sobre el futuro porque pende de un hilo. Eso me lleva a una inercia en la que apetece dejarse llevar aunque prefiero luchar contra la corriente que me arrastra.

Intuyo que much@s os sentís igual de vulnerables, porque es muy humano. Somos frágiles y pequeños, minúsculos puntos en el universo aunque nos creamos a veces demasiado importantes.

Parece que nos hayan coartado las ilusiones. Esos esperados cambios de armario, la playa, las vacaciones… ahora todo pasa por normas y restricciones, porque el virus seguirá pululando e incordiando durante un tiempo… Esa agotadora incertidumbre nos seca las ideas, pero mientras no fluyan hay que esforzarse en vaciarse de las cosas negativas para que la melancolía no gane la batalla.

Quitémonos presión. Levantemos los pies del suelo para aligerar nuestro peso.

En lugar de sobre mí pondré la lupa sobre la belleza de lo cotidiano. Me fijaré en la lluvia que moja los cristales; en las plantas que lucen más verdes gracias a ella; en una mariquita que igual representa un buen augurio; en las flores que siguen naciendo ajenas a todo…

Es imposible controlarlo todo, cuando lo que ocurre es incontrolable. Pero lo que esté en nuestra mano, aprovechémoslo. Elegir buenas lecturas; mirar fotografías de lugares que nos gustaría visitar algún día; redescubrir recuerdos olvidados en cajones para anclar vivencias que nos hicieron felices.

Ahora lo veo un poco más claro. Me fijaré en lo bueno. Dejaré espacio para lo que la vida me traiga. Elegiré el lado positivo de mis dos caras…

¡Hasta el próximo Post!

7 comentarios en «Con los pies en el aire»

  1. Sin perder de vista lo negativo, o aquello que nos desagrada, siempre hay que buscar lo positivo. Me encanta tener «los pies en el aire»

  2. Cuando me preguntan qué tal todo, respondo diciendo que no voy a quejarme ya que, como acertadamente dices, prefiero ver el lado positivo, de todas las pequeñas cosas que nos rodean, algunas básicos y que desgraciadamente no todos pueden disfrutar.

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